BEATRIZ, EL HADA DE LAS ESTACIONES

BEATRIZ, EL HADA DE LAS ESTACIONES

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Hoy os traemos un nuevo cuento. Un minicuento titulado “Beatriz, el hada de las estaciones”.

Es una historia personalizada para Beatriz, encargo de su madre, en el día de su cumpleaños: el pasado 25 de Noviembre. Acompañado del Preludio de “Lohengrin” Richard Wagner.

En la historia se enlazan personas importantes para Beatriz, sus grandes aficiones y pasiones y pequeños recuerdos de la infancia.

Espero que os guste.

BEATRIZ, EL HADA DE LAS ESTACIONES

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Un 25 de noviembre nació un hada muy especial.

de nombre Beatriz,

y hermoso pelo naranja.

 

En aquella época la tierra permanecía siempre en un clima constante e inmutable.

Los vientos estaban quietos.

Los árboles no cambiaban de color.

La lluvia no mojaba los campos.

Los días y las noches se sucedían

En un “tic-tac” monótono y aburrido.

 

Aquella hada tenía una inquietud, un gran don:

utilizaba sus manos para crear,

Era una gran escultora.

Jugueteaba con arcilla y plastilina,

mezclaba azúcar glaseado y polvo de estrellas,

arena del desierto y basalto de las montañas.

Esculpía cristales y mármoles,

diamantes y granito.

Disfrutaba creando figuras.

Era detallista, observadora y con gran sensibilidad.

Cuando terminaba una obra,

soplaba sobre ella

Y le concedía el don de la emoción.

Así, sus esculturas, al ser vistas,

causaban alegría o tristeza,

melancolía o fortaleza.

 

Se especializó en figuras de animales.

Los amaba.

Esculpía tortugas en conchas de mar.

Periquitos con notas musicales.

Peces con burbujas de colores.

Gusanos tejidos con seda del oriente

y gatos en telas de sueños.

 

La pequeña creció entre cuentos y canciones.

Cuando se hizo mayor,

decoró su vida con objetos

y diseño salones y estancias.

Lo que tocaban sus manos,

se hacía magia.

 

Una tarde, decidió realizar algo realmente especial.

Miró al cielo y sopló sobre las nubes para realizar una escultura singular.

Y el VIENTO se hizo.

Los árboles se movieron y sus hojas cayeron.

Entonces, la lluvia comenzó a mojar.

Y el OTOÑO nació.

                                                           “Javi, Dani y Rebeca ríen mientras nadan

en la charca de la montaña.

Beatriz les observa.”

 

Más tarde, el aire voló tan alto,

que llegó hasta el espacio.

Y allí, se congeló,

Descargando sobre la tierra una nieve espesa,

que lo cubrió todo de un blanco espectral.

Y así, llegó el INVIERNO.

                                               “Jose  coge su mano y caminan por la playa.

                                                                                                          Beatriz sonríe.”

 

 

 

 

Pronto, el hielo se deshizo y los árboles florecieron.

Los campos se llenaron de color.

El perfume inundó los corazones de los hombres.

La PRIMAVERA despertó.

 

“Laura trenza risas y sueños.

Y Beatriz la besa con cariño”.

 

Por último, aquellas flores dieron sus frutos.

Y cayeron en las praderas

adornándolo todo de vida y belleza.

El calor del VERANO inundó la tierra.

 

“A mamá le “sudan los ojos” mientras le mira.

Y Beatriz se duerme en su regazo”.

 

Y así fue como Beatriz,

un hada especial de hermoso pelo naranja y manos mágicas y delicadas,

creó las estaciones en nuestro mundo.

Esculpiendo nubes,

soplando emociones,

cuidando animales,

besando la noche

y  preguntando continuamente.

Y comprendió.

 

Ahora, la tierra está en constante movimiento,

Un ciclo infinito.

Los vientos bailan.

Los árboles son de colores.

La lluvia moja nuestros corazones.

Los días y las noches se suceden entre música y emociones.

Gracias a Beatriz,

El hada de las estaciones.

 

Patricia García Sánchez

 

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