CUANDO EL MAR PERDIÓ LA SAL

CUANDO EL MAR PERDIÓ LA SAL

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¡Por fin llegó el mes de Mayo! Ya podemos empezar a mostraros trabajos que están deseando ser leídos.
El primero de todos es un MINICUENTO, encargado por Rocío, artesana de las preciosas cajas de música de ESDEMÚSICA.
Rocío me hizo un encargo para su hijo Jorge. Hoy es su cumpleaños.
Quería un regalo realmente especial, pues me encargó el texto pero los dibujos y las ilustraciones las ha realizado el propio Jorge.
Rocío, con su especial originalidad y cariño, ha confeccionado un cuento para su hijo partiendo de la historia que le hice.
El cuento tiene como protagonista indiscutible a Jorge, que emprende una increíble aventura para devolver la sal al mar, que por alguna extraña razón, ha desaparecido.
En la historia se enlaza la valentía y la fortaleza interior. Se unen el amor por el mar y las aventuras, un poco de geología (¡por qué no!) y mucha música. Se desarrolla en Cabo de Palos, tierra querida por la familia.
El minicuento está acompañado por EL JUEGO DE OLAS de  La Mer de Debussy. Es, exactamente, el segundo movimiento de la obra, Allegro en Do sostenido menor. Un deleite para los sentidos.
Espero que os guste y felicidades para Jorge.

CUANDO EL MAR PERDIÓ LA SAL
Voy a contaros una historia maravillosa.
Su protagonista es Jorge,
un niño de mar,
Un niño corriente,
que se convertirá en un héroe.
Jorge pasaba sus veranos en Cabo de Palos.
bañándose en las Amoladeras,
buscando pulpos y cangrejos entre las rocas,
buceando en La Galera,
surfeando olas de sal.
Aquella mañana, Jorge había recorrido el precioso camino
que atravesaba la montaña, hasta Cala Dorada.
Estaba sentado observando el mar.
Su  tabla de surf descansaba en la arena.
El vaivén de las olas cosquilleaba sus pies.
De repente, sintió algo especial.
Su “olfato de tigre” percibió algo diferente.
Se levantó a tocar el agua.
Probó su sabor:
El mar había perdido su sal.
La gran aventura de Jorge había comenzado.
El pequeño recordó la sabiduría del viejo farero de Cabo de Palos.
Sin duda, él podría ayudarle.
Cogió las sandalias y salió en su busca.
Al llegar al faro, abrió la puerta con dificultad
y  subió los peldaños  de las escaleras de dos en dos.
El anciano consultó en “El Libro Milenario de la Mar”.
Aquello se escapaba a su conocimiento.
          Debes ir a preguntar a Poseidón, dios de las Aguas y los Océanos.
Y le entregó un mapa, con el lugar exacto donde el dios habitaba.
Jorge regresó a Cala Dorada,
cogió la tabla de surf,
y se introdujo en el mar nadando con valentía entre olas y espuma.
De repente, en un acto mágico e increíble,
su  tabla se convirtió en un delfín.
Juntos, comenzaron un fantástico viaje en busca de Poseidón,
Dios de las Aguas y los Oceános.
Y  bucearon entre algas y arrecifes,
 Observaron  pulpos luminosos,
medusas “melena de león”
y  calamares voladores.
Vieron peces globos y esponjas del Caribe.
Atravesaron simas  y barreras de coral,
Cuevas y misteriosos barcos hundidos.
Por fin, llegaron al castillo de Poseidón
Y  le escucharon con atención:
“En la noche de los tiempos,
Hace miles de años,
La tierra estaba llena de volcanes en erupción.
No había agua ni continentes.
La lava, rica en sal, fue quedando en la superficie de la tierra.
Después, el planeta se enfrió.
Poco a poco, los mares y océanos surgieron sobre la lava enfriada.
Así, la sal que desprendía se unió  con el líquido,
Formando el agua salada del mar,
Mezclándose los cuatro elementos:
Fuego, aire, tierra y agua.
Sólo recuperando esta pócima mágica,
La sal volverá al mar”.
Jorge y su delfín regresaron a  casa,
pensado en las palabras de Poseidón.
Saludaron a los pulpos luminosos,
a las medusas “melenas de león”
y a los calamares voladores.
Silbaron a los peces globos
y  acariciaron las esponjas del  Caribe.
Atravesaron simas  y barreras de coral,
Cuevas y misteriosos barcos hundidos.
Al llegar a la playa, Jorge se dirigió al faro de Cabo de Palos,
mientras su delfín le esperaba en el agua.
El pequeño contó al viejo farero lo que Poseidón le había dicho.
          La solución está dentro de ti. Confía en ti mismo – le susurró.
Jorge pensó y pensó.
Estuvo días enteros pensando,
Noches enteras soñando…
Entonces,  cogió una caracola
y la llenó de sueños y magia.
Pero no lo hizo sólo: sus seres queridos le ayudaron.
A MAMÁ le pidió notas musicales de sus cajas y manivelas.
y  el AIRE se llenó de melodías.
Rocío, su hermana, le prestó la estrella de su cuento.
“Margarita está linda la mar”,
y  el FUEGO de su destello iluminó la canción.
Finalmente,  PAPÁ  le regaló un trozo de cuerda de marinero,
aquélla con la que ataba  su velero  a la TIERRA.
El 8 de mayo, día de su cumpleaños,
Jorge salió de casa temprano
con una caracola de ingredientes secretos
y el corazón golpeando fuerte en su pecho.
Se introdujo en el mar
Y volcó su contenido despacio.
Entonces, los tres elementos:
aire, tierra y fuego se mezclaron con el agua.
Una luz cegadora lo iluminó todo.
Así, la sal volvió a la mar.
El equilibrio volvió a reinar.
Nuestro héroe  sonrió y con su vista de águila,
me vio guiñarle un ojo desde la lejanía.
Soy Poseidón, dios de los Mares y los Océanos
y os he contado la historia de Jorge,
un niño de mar,
un niño corriente,
que se convirtió en un gran héroe.
El olor a salitre llegó al viejo faro.
Las gaviotas volaban en libertad.
Jorge y  su delfín se echaron a la mar,
A surfear olas de sal.
Patricia García Sánchez

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