EL HADA AROA Y EL COSTURERO MÁGICO

EL HADA AROA Y EL COSTURERO MÁGICO

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Bien, como no podía ser menos, ahora le toca el turno a mi hija menor, Aroa, de casi dos añitos. Escribí este cuento cuando estaba embarazada.

Ella es el hada que cose la noche. Es primavera.

Nieve sobre los almendros en flor.

“El hada Aroa vivía en la Tierra de la Luz. En aquellos parajes siempre era de día. Un sol cálido y tranquilo inundaba los campos y las montañas. Y de vez en cuando las nieves,aparecían y cubrían las montañas de blanco.
El hada Aroa tenía un costurero mágico. Le encantaba coser. En él guardaba hilos de plata y oro, de hierbabuena y frambuesas, de nubes y rayos de sol. También guardaba unas tijeras de cristal, botones de madera y flores, y un dedal de caramelo. Sus agujas eran de hielo, traído directamente de las montañas más altas de la tierra. Con ellas cosía lunares de colores en grandes telas de seda.
Un día su amigo el Mago Musical le regaló una extraña tela traída de tierras lejanas. El Mago Musical era conocido por todos por su gran amor a la música. Hacía conjuros y hechizos con su voz. Cantar era su poder.
Aquella tela era diferente: negra, oscura, misteriosa. Olía a descanso y murmullos. Larga como un sueño de invierno. Suave como la nieve cayendo en el mar. Al tocarla, el Hada Aroa sintió algo muy especial, su piel se erizó y su corazón palpitó nervioso. Estaba deseando coser lunares en aquella tela preciosa.
Se dispuso a hacer un buen trabajo. Eligió el hilo de plata. Primero, cosió diminutos lunares por la tela: pequeños y brillantes, que parpadeaban como guiños. Después cogió hilo de vainilla y mantequilla y  cosió uno grande en el medio: poderoso, fuerte, mágico. A los lunares pequeños los llamó Estrellas, en honor a su hermana la princesa Estrella. Al grande le llamó Luna, por ser un gran lunar.
Cuando el Mago Musical vio aquella tela le pareció el más bello mantel jamás realizado, lleno de puntos brillantes y mágicos. Y decidió subir a la más alta de las montañas de la tierra para colgarlo del cielo eternamente iluminado. El Hada Aroa le acompañó, estaba acostumbrada a andar, trepar y escalar, pues hasta allí subía para coger el hielo de sus agujas mágicas. En su mochila, no faltó el costurero mágico, de alguna forma tendrían que colgarlo.
Al llegar a la más alta de las montañas, se sentaron a descansar y a pensar cómo colgar el bello mantel oscuro. El Mago Musical comenzó a cantar. Sus notas volaron por el cielo azul hasta donde no se podía ver nada. Entonces al Hada Aroa se le ocurrió montarse en ellas y volar entre las nubes, cogería el mantel y el costurero y subiría hasta donde no se puede ver nada para coser la tela con cuidado.
Con hilo de plata y oro, algo de hierbabuena y frambuesa, con los botones de madera y flores y las tijeras de cristal cosió poco a poco el mantel en el cielo mientras el Mago Musical cantaba las melodías más bellas y misteriosas. Entonces, despacito, la noche se hizo en la tierra. Las Estrellas y la Luna lo inundaron todo. El silenció reinó.
Solo, de vez en cuando, se escuchaba el “cri-cri” de las tijeras del Hada Aroa trabajando sin descanso, como grillos en la oscuridad. Y desde su lugar privilegiado, el Mago Musical veía  los hilos de plata de Aroa  desplazándose con rapidez y maestría para luego, desaparecer. Eran estrellas fugaces.
Al acabar el trabajo, el Hada Aroa y el Mago Musical estaban muy orgullosos, pero se dieron cuenta de que todo estaba oscuro. La noche era bella, misteriosa y mágica, pero el día también era necesario. Entonces, decidieron dejar el mantel nocturno unas cuantas horas y después quitarlo, para luego volverlo a poner…
De esta forma, el Hada Aroa y el Mago Musical se mantienen en la montaña más alta de la tierra para volver a coser la noche. Y así se suceden los días y las noches, el ritmo de la vida, la música de las esferas.
La noche es un coro de hilos de plata y lunares que se mueven al compás de bellas melodías. Música y noche se funden en la montaña más alta del mundo.
En las noches despejadas es fácil escuchar las tijeras de Aroa y ver sus hilos moviéndose por el cielo. También es fácil escuchar la melodía del Mago Musical, si estás muy callado y en silencio.
Y con un poco de suerte, incluso puede caerse un botón mágico de madera o un poquito de vainilla… o tal vez, un pequeño lunar brillante, pero esa es otra historia…”
 
Y para acompañar os dejo dos fragmentos de la suite “Los planetas” de Gustav Holst. 
Júpiter, dios de la felicidad:
Atención a partir del minuto 3´00: melodía bella y perfecta.
Marte, dios de la guerra:
Ambas audiciones son perfectas para trabajar las emociones: ¿cómo nos sentimos al escucharlas? ¿qué nos transmite cada una de ellas? Podemos jugar con los colores: ¿qué color le corresponde a cada fragmento? ¿qué nos sugiere dibujar?
Para acabar, esta vez os recomiendo visionar un precioso corto de Pixar:
“La luna”.
Espero que lo disfrutéis en familia.
 
 

6 Comments

  1. Anonymous dice:

    me gustan las historias que escribes

  2. Anonymous dice:

    Patricia este cuento nos lo leiste en clase de musica y me encanto.Y me gustaria que buscases esta cancion y la colgarashttp://www.youtube.com/watch?feature=player_detailpage&v=k-oFVGzQP5k.Es de Mozart.
    SALUDOS MUSICALE
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  3. Anonymous dice:

    Que bonito Patri!!!!!Cris

  4. Anonymous dice:

    Me ha encantado y te recomiendo esta cancion,ponla en tu blog si quieres.Se llama IF I AIN T GOT YOU.LA CANTA ALICIA KEYS Y ESTE ES SU EL URL:http://www.youtube.com/watch?feature=player_detailpage&v=Ju8Hr50Ckwk.GRACIAS.
    SALUDOS MUSICALES
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  5. Anonymous dice:

    No me puede gustar más.. FELICIDADES…..!!!

  6. ¡Muchas gracias a todos por vuestras palabras y ánimos!

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