EL LENGUAJE DE LAS FLORES

EL LENGUAJE DE LAS FLORES

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El cuento de hoy es un encargo para una maestra: Gema. Es un Cuento ReContado que resume las grandes aficiones de la profesora: las flores, la escuela y su familia y donde uno de sus grandes sueños se convierte en realidad:  viajar en caravana por la ruta 66 de los EEUU.
Una vez más, es un cuento lleno de magia, completamente personalizado. Para la cita final hemos elegido una hermosa frase de El Principito: “Fue el tiempo al que pasaste con tu rosa, la que le hizo tan importante”. Esta bella máxima resume los pilares básicos de este cuento: la dedicación y el amor por lo bello.
 
Acompañado de RUTA 66 de Nat King Cole, todo un clásico en el género.
Esperamos que os guste.

EL LENGUAJE DE LAS FLORES
La profe Gema contó una historia preciosa
en su clase de Conocimiento del Medio.
“Cuenta la leyenda que Luis XIV de Francia
Mandó una expedición a América
A buscar una flor para su jardín
De belleza sin igual
Y de aroma delicioso.
La expedición volvió con diferentes y variadas semillas.
Todas fueron plantadas.
Pero sólo de una de ellas,
Brotó la flor más delicada y bonita.
Sin embargo, después de un tiempo,
Fue marchitándose y murió sin dejar huella…”
 
Aquella noche, en su casa,
La joven profesora leyó atentamente
El primer diccionario de Charlotte de la Tour,
Escrito a principios del siglo XIX,
Sobre el lenguaje de las flores,
Conocido desde las antiguas culturas orientales,
En Grecia y Roma y también en la Edad Media.
En él se describe cómo cada flor,
su disposición y su forma de presentación
Contienen un código secreto,
Un lenguaje a descifrar…
 
Aquella flor desaparecida,
Cultivada por el Rey Sol,
En los jardines de palacio,
Se convirtió en un sueño y una meta.
Y sumergida en estos pensamientos,
Sus párpados se cerraron
y comenzó a volar…
Soñó que conducía una vieja caravana
En compañía de su marido Javier.
Sus hijos, Sara y Adrián,
Descansaban en la parte trasera.
 
 
Las señales de los kilómetros de la ruta 66
Corrían velozmente a derecha e izquierda.
Al final de aquella carretera,
Encontraría las semillas perdidas.
Así, pernoctaron en el Eagle Hotel,
Y visitaron el molino de Thomas Cox.
Echaron gasolina en Radiator Springs
Y saludaron a Bony and Clyde,
Y también a Thelma y Louis.
Recorrieron 2448 millas
De Chicago a Los Ángeles,
Entre polvo, sonrisas y atardeceres.
 
Una noche, al final de su camino,
Observó un puñado de estrellas
Caer delante de ella.
Gema las cogió con cariño
Y las guardó en su bolsillo.
Pero las estrellas,
Inquietas y divertidas,
Se introdujeron en su interior
Y se hicieron semillas y raíz,
Hojas y flor,
Aroma de amor.
Y se hicieron palabras y lenguaje,
Luz y sendero.
Familia y viaje.
 
  
Aquella semilla perdida
Se hizo estrella en su pecho.
Es su pulso y  latido,
Pausado, discreto y prudente.
Gema regresó de su sueño.
Cada mañana, vuelve al colegio.
A veces, María, una de sus alumnas,
ha visto aparecer aquella estrella,
Tímida y delicada.
Es justo en el momento,
En que su profesora,
 les cuenta un cuento,
Sonríe abiertamente,
Y su mirada…
Se llena de luz.
María la mira en silencio
Y comprende a la perfección…
El bello lenguaje de las flores.
“Fue el tiempo al que pasaste con tu rosa, la que le hizo tan importante”.
 
                                                                       Patricia García Sánchez -Cristina Blázquez Martín

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