LA CANCIÓN DE LA SIRENA Y EL POETA

LA CANCIÓN DE LA SIRENA Y EL POETA

La canción de la sirena y el poeta 5

Hoy os enseñamos un cuento personlizado muy especial: La Canción de la Sirena y el Poeta, escrito por Patricia García e ilustrado por Isabel Ruiz Ruiz. Se trata de un RequeteCuento acompañado por “Claro de luna” de Debussy, entregado el pasado octubre con motivo de la celebración de un aniversario de bodas.

En él se unen las pasiones de los enamorados: mar, música, noche y piezas de puzles. Y mucho amor.

Muchas gracias, María Eugenia, por tu confianza.

Esperemos que os guste y que lo disfrutéis en familia.

 

LA CANCIÓN DE LA SIRENA Y EL POETA

Era noche clara.

Jorge leía un libro en la cama.

Maru, a su lado, le acompañaba.

Héctor dormitaba a los pies de ambos.

Una pieza de puzle descansaba sobre su pecho.

Un trozo de noche.

 

Y juntos, cada uno desde sueño,

Leyeron la misma historia.

Su historia.

Su propio cuento.

 

“Cuenta una vieja leyenda que un pirata,

Conocido como El Poeta,

Navegó por océanos y mares

Con la única compañía de versos y poemas.

El Poeta rima e inventa,

Dibuja olas de letras,

Escribe con tinta salada,

Contempla el atardecer desde su barco,

Mecido por la poesía del movimiento y la quietud.

Una diminuta llave cuelga en su cuello.

La canción de la sirena y el poeta 1

Cuenta una vieja leyenda que en una playa escondida,

Vivía una joven conocida como La Sirena.

Todos los días, al amanecer,

Nadaba desnuda en el agua tranquila.

La Sirena coleccionaba conchas y trozos de coral,

Cristales de colores y esqueletos de erizos,

Perlas y corazones de estrellas de mar.

La canción de la sirena y el poeta 2

Un día encontró una pequeña caja cerrada:

Un tesoro escondido.

La guardó en su cabaña,

debajo de una losa,

donde pudiera descansar.

 

A Sirena le encantaba coser.

Tejía con dos agujas de plata.

Y hacía figuras y objetos,

Cortinas y hamacas donde acunar siestas y cuentos.

 

Un día, ocurrió algo diferente.

Un barco se acercó hasta su playa.

Sus velas estaban rotas.

Su madera desgastada y podrida.

La Sirena caminaba por la playa.

El Poeta bajó a la arena y la miró a los ojos.

Y supo que ella iba a cambiar su vida.

 

El Poeta descansó en su barco.

La Sirena volvió a su cabaña.

 

 

La Sirena no durmió en toda la noche,

Y cosió unas velas de sueños.

El Poeta se mantuvo en la cubierta,

Enredando estrellas y versos.

 

Por la mañana, la Sirena le llevó zumo caliente de naranja

Y el Poeta sonrió.

Pasaron el día colocando las nuevas velas,

Nadando y hablando.

Paseando por la playa.

Fluyendo.

 

En los días que siguieron,

Tallaron muebles para decorar el interior de la embarcación,

Sembraron un naranjo

Y construyeron un puente y una hoz

Entre el barco y la playa,

Entre la cabaña y el mar.

Y así, el barco se hizo cabaña

Y de él surgieron raíces que se adentraron en la tierra húmeda.

Pronto el barco floreció

Y se confundieron velas y pétalos,

Arena, versos y agua,

Seda, besos y palabras.

 

La canción de la sirena y el poeta 3

 

Una noche estrellada,

Bajo una luna azul,

Y lluvia de Perseidas,

la Sirena descubrió la llave en el pecho del Poeta

Y recordó la caja que descansaba bajo una losa de la cabaña.

 

La joven se levantó y fue a por ella.

La depositó con cuidado en la arena.

El Poeta introdujo la llave en la cerradura.

La movió despacio.

Entonces, la noche se rompió en mil piezas de puzle

Que cayeron a su alrededor como burbujas de jabón.

Y una melodía oceánica inundó sus corazones.

La canción del Poeta y la Sirena resonó por doquier

Y su eco se hizo pulso y latido.

Pulso del Mar.

Latido de la Tierra.

Al terminar, los jóvenes recogieron las piezas y las metieron en la caja.

Mil piezas de un puzle de amor.

La canción de la sirena y el poeta 4

Después de nueve meses, Héctor nació.

La Sirena se hizo madre y el Poeta, padre.

Y juntos, en su barco florecido, formaron una familia.

 

De vez en cuando, el barco se hace a la mar.

Y la familia viaja por lugares lejanos.

Otras, permanece quieto en la playa.

El mundo es su hogar.

A veces, el Poeta monta en bici mientras la Sirena nada en el mar.

Él escribe, ella teje.

Y muchas, muchas noches,

Se juntan los tres en la cubierta

Y enlazan las piezas del puzle

De una pequeña caja que descansa bajo una losa de la cabaña.”

 

Jorge y Maru se miran.

Una suave melodía comienza a sonar.

Una melodía oceánica.

La Canción del Poeta y la Sirena.

Héctor se despierta.

Los tres cogen la pieza de puzle y miran al cielo.

Mil estrellas parpadean.

Flores, versos y mar.

Y juntos, elevan sus manos

Y encajan la pieza en el único hueco vacío que queda en el firmamento.

La canción de la sirena y el poeta 5

Patricia García Sánchez – Isabel Ruiz Ruiz

 

 

 

 

 

 

 

 

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