LA LEYENDA DE LOS DIEZ SOLES

LA LEYENDA DE LOS DIEZ SOLES

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El cuento de hoy es para Manu y Alba, dos hermanos gemelos. Hoy es un día muy especial para ellos, pues hacen la comunión y sus padres han querido regalarles un cuento artesanal a medida. El resultado ha sido este: LA LEYENDA DE LOS DIEZ SOLES.
Un cuento sobre el trabajo en equipo donde Alba y Manu se convierten en excelentes arqueros y donde la astrología y antiguas leyendas son los ingredientes fundamentales. 
Una vez más, el trabajo de Oscar, es excelente. Esperamos que os guste.
Acompañado de JÚPITER, DIOS DE LA ALEGRÍA de la Suite Los Planetas de Gustav Holst.

 LA LEYENDA DE LOS DIEZ SOLES
Cuenta la leyenda que Manu y Alba,
hijos de Ruth y Manuel,
eran los mejores arqueros de la comarca de Ontígola.
En aquella época remota había diez soles en el cielo.
Los diez soles se turnaban para dar calor y luz a la tierra.
Siempre era de día.
Las cosechas crecían fértiles
y el planeta se mecía en un clima suave y equilibrado.
Manu y Alba eran hermanos gemelos.
Él, caballero valiente, cariñoso y noble.
Su arco era de madera de roble.
Sus flechas, de color color verde,
Confeccionadas con las hojas de  las coronas
de los dioses del Olimpo.
Ella, doncella alegre, pizpireta y cantarina.
Su arco era de madera de arce.
Sus flechas de color violeta,
hechas con flores de diademas de las ninfas del Parnaso.
 
Su manejo del arco era majestuoso:
puntería,
precisión, rapidez y maestría.
Podían cortar en dos una manzana,
deslizar su flecha entre olas de espuma y mar,
o romper las nubes en mil trocitos de algodón.
Cierto día, en la comarca de Ontígola,
Los diez soles decidieron salir a la vez.
La luz se hizo abrasadora.
Las plantas y los animales comenzaron a agonizar.
 
 
Alba y Manuel cogieron sus arcos
y se prepararon con habilidad y destreza.
Primero, comenzó Alba.
Guiñó un ojo y apuntó despacio.
Disparó al primer sol.
Éste, voló directo hasta el espacio exterior.
Después, fue el turno de Manu y repitió la acción.
Lanzó su flecha al segundo sol.
Alba disparó al tercer sol.
Manu al cuarto.
El quinto.
El sexto.
El séptimo.
Y el octavo.
 
Finalmente, los dos hermanos dispararon a la vez.
Ambas flechas dieron en la diana del noveno sol
explotando en un gran fuego artificial
de hojas de laurel y pétalos de violetas.
 
 
En el cielo quedó un solo sol.
Nuestro sol.
Y así fue como nació la noche en la tierra,
pues al no haber más soles con los que turnarse,
el Astro Rey se escondió unas horas para descansar.
Después, salió y así, repetidas veces.
Y de forma mágica y maravillosa,
comenzaron a sucederse los días y las noches,
El ritmo de la vida.
Cada doce horas el manto nocturno arropa la tierra.
Es entonces cuando las estrellas,
centinelas de la Luna,
brillan con intensidad.
Y entre todas ellas,
destaca la Constelación de los Gemelos,
en la que se encienden los nueve soles
que los dos hermanos lanzaron al universo
formando un equipo invencible.
Pues gracias a ellos,
el equilibrio y la paz,
El jing y el jan,
la luz y la oscuridad,
reinan en nuestra tierra.
Patricia García – Óscar Luque Ruíz

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