LA MARIPOSA NEGRA

LA MARIPOSA NEGRA

MARIPOSA NEGRA

Nuestra aportación al día de Haloween es este breve cuento: LA MARIPOSA NEGRA.

Acompañado por dos grandes obras pianísitcas: “Gymnospedies núermo 1” de Eric Satie y “Catorce bagatellas” de Bartok.
La ilustración elegida es una realizada por Óscar Luque para la novela “Valentina y el afinador de pianos”. Todo está conectado. Un viejo piano y mil mariposas negras.
Y recordad que  el peor miedo que existe, es el que se siente por uno mismo.
Feliz y terrorífico día.

LA MARIPOSA NEGRA
Cuentan que aquélla casa estaba embrujada.
Una poderosa fuerza me había hecho subir hasta allí.
El atardecer abrazaba la tierra cuando llegué a la puerta. El manto otoñal anaranjado servía de alfombra a los robles desnudos.
Abrí la puerta con cuidado. Dentro, todo estaba oscuro. Olía a humedad y madera podrida. Telarañas y polvo cubrían paredes, muebles y techos. Una larga escalinata caracoleaba hacía el piso de arriba.
Caminé hacia el interior. La melodía de un piano, clara, triste y melancólica comenzó a escucharse, sincronizándose de forma natural a mis pasos.
Mi vista se acostumbró a la oscuridad.
Entonces, la vi.
La silueta de una joven me miraba. Alguien me observaba desde lo alto de la escalera.
No lograba verla con claridad. Era sólo una sombra, pero había algo en ella que me resultaba familiar.
Subí la escalera acompañada por los acordes de la triste partitura.
La sombra se movió y yo la seguí.
La joven se paró delante de una puerta. Giró el picaporte con cuidado y entró en la habitación dejándola abierta.
Los acordes del piano se hicieron persistentes y disonantes.
Entré en la estancia. La puerta se cerró de golpe con un ruido atronador.
La luz de un sol moribundo entró por una rendija de la ventana iluminando media silueta de la joven.
La melodía era cada vez más caótica y aguda.
         –  Bienvenida – dijo.
El silencio se hizo.
Me acerqué a ella. Poco a poco, vislumbré algo en su ojo izquierdo: era un parche. Una mariposa negra. La muchacha era tuerta. Quedé profundamente sorprendida.
Me esforcé por reconocer aquél rostro sin ojo. Entonces, la  distinguí.
Quedé paralizada: me encontraba frente a frente conmigo misma.
De repente, la mariposa de su parche comenzó a volar, convirtiéndose rápidamente en  cientos de mariposas negras que me rodearon, llenándolo todo de negrura y seda.
Un arpegio en modo menor explotó en mi corazón. Solitario, tétrico.
Miré tras de mí. Quería huir. Con dificultad, logré percatarme de que la puerta, de este lado, no tenía picaporte. No había salida posible.
Entonces, la oscuridad se hizo.
Patricia García Sánchez
 Para acompañar los pasos de la joven os dejo dos joyas pianísticas: Gymnospedies nº 1 de Eric Satie y Bagatellas de Bartok. Misteriosas, bellas y algo terroríficas.

4 Comments

  1. Feliz halloween a todos.muy chulo el relato

  2. Esta noche la ideal para contar historias de miedoooooo

  3. ¡Gracias, Maribel!
    ¡Feliz puente!

  4. Me ha encantado!!!!! .Que bonitoooo

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